Cada 20 de mayo celebramos el Día Mundial de las Abejas. Aunque ellas probablemente preferirían que en vez de dedicarles un día… dejáramos de ponerles las cosas tan difíciles.
Porque mientras nosotros discutimos si hace demasiado calor para ser mayo o demasiado pronto para encender el aire acondicionado, las abejas siguen trabajando sin descanso para que exista buena parte de la vida que conocemos.
Las abejas lo tienen complicado por múltiples causas: pesticidas, contaminación, pérdida de flores, cambio climático, urbanización excesiva y humanos con reflejos exagerados cada vez que escuchan un “bzzzz”.
Y cuando desaparecen las abejas, no desaparece solo un insecto. Se debilita todo el equilibrio natural que sostiene cultivos, huertos y ecosistemas enteros.
Las abejas no solo hacen miel. También hacen posible que tengamos frutas, verduras, flores y muchísimas semillas. Básicamente, son las jardineras oficiales del planeta con el proceso polinización. Es decir, sin abejas, habría menos capacidad de conservar variedades agrícolas y mantener la biodiversidad.
Por ello, cada abeja también está colaborando en el trabajo que estamos realizando en el Banco de Semillas comunitario de Montilla. Podríamos decir que son socias honoríficas del banco😊
Desde proyectos comunitarios como el Banco de Semillas de Montilla también podemos aportar muchísimo:
🌼 sembrando flores para polinizadores
🌱 recuperando variedades locales adaptadas al entorno
🚫 produciendo en ecológico sin pesticidas
💧 creando pequeños refugios como hoteles de insectos
🐝 entendiendo que las abejas no son enemigas, sino aliadas. Detrás de cada flor, cada fruto y cada semilla… hay una abeja. Si quieres saber más sobre cómo estamos avanzando este año, te dejamos este artículo Avances en el espacio de cultivo del Banco de Semillas Comunitario – Somos Naturaleza
Porque cuidar las semillas y cuidar a las abejas es, en realidad, parte de la misma misión: proteger la biodiversidad y mantener viva la agricultura del futuro.