Dentro del proyecto “Guardianes del Legado y la Biodiversidad de Montilla”, seguimos avanzando en el espacio destinado al cultivo de variedades tradicionales para su caracterización, conservación y renovación de semillas. Un lugar donde no solo cultivamos alimentos, sino también memoria agrícola, biodiversidad y conocimientos campesinos vinculados a nuestro territorio.
Durante estos días hemos podido comprobar cómo evolucionan muchas de las variedades sembradas en otoño. Los cultivos de otoño e invierno se encuentran ya en distintas fases reproductivas: algunas variedades están comenzando la floración, otras desarrollan ya sus inflorescencias y varias se encuentran en el momento óptimo para la extracción de semillas, paso fundamental para garantizar su conservación y futura multiplicación.
Entre las variedades que ya podemos empezar a recolectar destaca el haba morada, con número de lote 234, donada por María Dohijo, hortelana aficionada comprometida con la conservación de las semillas tradicionales. También se encuentran listas para extracción las caléndulas, lote 54, procedentes del Banco de Semillas del Centro Agropecuario de la Diputación de Córdoba, junto con las amapolas silvestres que acompañan y enriquecen este espacio biodiverso.
Por otro lado, varias variedades comienzan ya a espigar y desarrollar sus estructuras florales. Es el caso de distintas lechugas, aunque una de las más importantes para nosotros es la lechuga larga morada de Montilla, una variedad tradicional muy demandada por muchas personas del municipio y de la que, hasta ahora, no disponíamos en el Banco de Semillas Comunitario. Su conservación supone recuperar parte del patrimonio agrícola local y devolver al territorio una variedad adaptada históricamente a nuestras condiciones y formas de cultivo.

También continúan avanzando las remolachas Chioggia, el ajo puerro donado igualmente por María Dohijo, las cebollas rojas aportadas por Francisco Castillo y los nabos donados por Luis, que ya están formando semillas en sus cápsulas, aunque todavía necesitan secarse completamente antes de su recolección. El hinojo comienza además a desarrollar sus primeras inflorescencias y la coliflor blanca sigue evolucionando favorablemente en esta segunda fase del cultivo destinada a la obtención de semilla.

Pero este espacio no solo alberga variedades tradicionales. También se convierte en un pequeño refugio para numerosos insectos beneficiosos que desempeñan un papel esencial en el equilibrio del huerto y en la producción de semillas. Durante la jornada hemos podido observar mariquitas tanto en fase adulta como larvaria, alimentándose de las poblaciones de pulgones presentes en algunos cultivos, ayudando así al control biológico natural de plagas.

Además, continúan apareciendo escarabajos soldados, abejas y otros insectos polinizadores fundamentales para garantizar la fecundación cruzada y la producción de semillas viables y genéticamente diversas. La polinización resulta especialmente importante en los procesos de conservación varietal, ya que permite mantener la capacidad reproductiva de las plantas y favorece la adaptación natural de las variedades tradicionales a las condiciones locales de nuestro territorio.

Cada semilla que conseguimos conservar representa mucho más que una planta: es cultura, adaptación, biodiversidad y soberanía alimentaria. Seguimos cultivando presente para proteger el legado agrícola del futuro.