Cada martes nos reunimos para nuestra sesión del Curso de Huertos Terapéuticos en el Centro de Formación de Personas Adultas Antonio Gala de Montilla (CEPER), pero la de esta semana fue especial. En esta ocasión, nos desplazamos al huerto escolar del CEIP Gran Capitán con un doble objetivo: enriquecer el aprendizaje del alumnado adulto con una experiencia en un huerto diferente y, al mismo tiempo, apoyar en el mantenimiento del huerto escolar del centro.
La visita permitió a las personas participantes conocer otra tipología de huerto, distinta a las mesas de cultivo a las que están habituadas. Tuvieron la oportunidad de observar y analizar el diseño del espacio, los elementos que lo conforman y su finalidad dentro del contexto educativo. Este contacto con un entorno diferente amplió su perspectiva sobre las posibilidades de un huerto y las distintas formas de aplicación de los conocimientos adquiridos.
Pero la sesión no solo fue de aprendizaje, aprovechamos la oportunidad para apoyar al huerto escolar en su mantenimiento, realizando tareas que beneficiaron tanto a los participantes como al espacio. Lo más enriquecedor fue trabajar de forma intergeneracional junto al alumnado del centro, con todos los beneficios que ello conlleva. Entre distintas edades, el grupo colaboró con el alumnado del CEIP Gran Capitán en las labores de mantenimiento del huerto con todos los beneficios que ello conlleva.
Beneficios del trabajo intergeneracional:
- Conexión generacional: La magia de compartir conocimientos y experiencias entre generaciones fortalece los lazos familiares y comunitarios. Los más jóvenes aprenden de la sabiduría de las personas mayores, y los mayores se enriquecen con la energía y frescura de los más pequeños y pequeñas.
- Fomentando el respeto mutuo: Ver a personas jóvenes y mayores trabajar codo a codo crea un ambiente de respeto y admiración, donde se reconoce el valor de cada generación. Esta colaboración siembra empatía y comprensión, derribando barreras generacionales.
- Bienestar emocional y físico: El trabajo en el huerto no solo beneficia el cuerpo, sino también el alma. La sensación de logro compartido y el tiempo al aire libre promueven una mayor satisfacción personal, alivian tensiones y fortalecen la autoestima de todos los involucrados.
- Sentimiento de comunidad: Al trabajar juntas por un objetivo común, se crea una sensación de pertenencia y solidaridad. Las generaciones se unen, no solo para cuidar un huerto, sino para cuidar de unos y unas a otros y a otras, creando vínculos que trascienden el espacio físico y se convierten en un legado de colaboración.
Además, la sesión fue especialmente emotiva, ya que algunas personas participantes trabajaron junto a sus nietos y nietas. Esta acción demuestra cómo el trabajo colaborativo y el bienestar que ofrece el contacto entre generaciones es una de las claves del proyecto.
Como destacó Antonia Alcántara Rodríguez, una de las participantes del curso Huertos terapéuticos: “Lo tenemos que repetir, una cosa muy graciosa las personas mayores con los niños y niñas, me encanta ver a los niños con nosotros, gracias.”
El éxito de esta iniciativa nos impulsa a repetir la actividad en otros huertos escolares de Montilla. Nuestra intención es apoyar estos espacios de aprendizaje y fomentar la creación de una red intergeneracional de voluntarios y voluntarias que contribuyan al mantenimiento de los huertos escolares, bajo la coordinación de la Fundación Somos Naturaleza.
Este curso forma parte del proyecto “Sembrando sonrisas a cualquier edad: huertos terapéuticos para el bienestar intergeneracional”, impulsado por la Fundación Somos Naturaleza en colaboración con la oficina de CaixaBank Montilla y el Área de Servicios Sociales del Ayuntamiento de Montilla, este último quien financió parte del proyecto a finales de 2024. Además, la Fundación ha colaborado anteriormente en la mejora de este huertos escolar, a través de otros proyectos como “Cultivando Conciencia: Huertos Educativos para un Futuro Sostenible” co-financiado por el Área de Educación al Desarrollo del Ayuntamiento de Montilla, y “Respeto mi Biodiversidad”, impulsado por el AMPA Casas Nuevas, que confió en la Fundación para diseñar y ejecutar dicho proyecto.
Si eres un centro educativo o un colectivo interesado en colaborar con este tipo de iniciativas, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. ¡Nos encantaría sumar más huertos a nuestra red de apoyo!