Actualmente la conservación de semillas se lleva a cabo en los bancos de germoplasma y en las bibliotecas de semillas. No son lo mismo, cada uno tiene un propósito distinto y complementario.
Los bancos de germoplasma son centros que tienen como finalidad la recolección, tratamiento y conservación de germoplasma (semillas, polen, esporas, propágulos) de manera que pueda ser mantenido de forma indefinida o reintroducido en el medio natural para asegurar la conservación de las especies. En Córdoba tenemos el Banco de Germoplasma Vegetal Andaluz .

Las bibliotecas o bancos de semillas funcionan como centros vivos de intercambio donde las semillas no se comercializan, sino que circulan bajo un sistema de préstamo y devolución.
Mientras que los bancos de germoplasma actúan ex situ —fuera del campo, en laboratorios y controlando la seguridad—, las bibliotecas operan in situ: dentro de la comunidad, estimulando el cultivo y conocimiento de las variedades. Las primeras garantizan la reserva genética a largo plazo; las segundas, su uso vivo, adaptativo y cultural.
En Andalucía, la Red Andaluza de Semillas trabaja con agricultores para conservar cultivos como la berenjena de Almagro, una variedad casi desaparecida en los años 90 y que hoy vuelve a cultivarse gracias a este esfuerzo colectivo. En sus 18 años de funcionamiento la Red ha promovido más de 12.700 intercambios de 235 especies diferentes.

