Desde la Fundación Somos Naturaleza hemos acompañado al Colegio San Luis y San Ildefonso en una sesión desarrollada en torno al Día Mundial de Acción por el Clima.
Esta fecha ha servido como contexto para trabajar una idea clave: el huerto escolar no es un espacio ornamental ni únicamente de cultivo, sino una herramienta de Educación para el Desarrollo (EpD) que permite abordar de forma práctica cuestiones globales como la sostenibilidad, la gestión de recursos o los modelos de producción y consumo.
El huerto como sistema de aprendizaje aplicado
A través del trabajo en el huerto, el alumnado de infantil ha participado en distintas tareas organizadas mediante el Tablero del Huerto Escolar, una herramienta que hemos diseñado y creado y que permite visualizar, planificar y comprender el proceso completo de gestión de un espacio productivo.
La sesión ha incluido la ampliación de nuevas zonas de cultivo, el trasplante de hortalizas de temporada y la mejora del sistema de riego, entendiendo el huerto como un sistema donde cada acción tiene una consecuencia directa en el entorno.
Economía circular en un contexto real
Uno de los elementos más significativos de la sesión ha sido la incorporación de un proceso real de economía circular aplicada al entorno escolar.
El propio centro educativo ha impulsado la reutilización de garrafas de agua como recipientes de cultivo. Estas han sido donadas y adaptadas por una persona vinculada al centro, y una madre voluntaria ha realizado los orificios de drenaje necesarios para su uso en el huerto.
Este proceso permite trabajar de forma directa conceptos como la reutilización de materiales, la reducción de residuos y el aprovechamiento de recursos existentes, trasladando la economía circular del discurso a la práctica cotidiana.
Biodiversidad, recursos y entorno: el huerto como sistema vivo
La sesión también ha permitido reforzar la comprensión del huerto como un sistema vivo donde se interrelacionan biodiversidad, suelo, agua y plantas.
Además de las nuevas zonas de cultivo, se ha propuesto la incorporación de vegetación en otros espacios del centro, especialmente en áreas de paso donde ya existen paneles educativos sobre biodiversidad, apicultura y flora autóctona, contribuyendo así a integrar el entorno natural en la vida diaria del centro educativo.
Una herramienta para trabajar Educación para el Desarrollo
Este tipo de experiencias convierten el huerto escolar en una herramienta pedagógica de Educación para el Desarrollo, permitiendo abordar de forma práctica:
- la economía circular, a través de la reutilización de materiales.
- la eficiencia en el uso de recursos, especialmente el agua y el espacio.
- la biodiversidad, mediante la incorporación de especies vegetales y su observación.
- el consumo responsable y de proximidad, entendiendo el origen de los alimentos.
- y la acción climática, desde la transformación de entornos cotidianos.
No se trata únicamente de aprender conceptos, sino de experimentar cómo estos se materializan en acciones concretas dentro del propio centro educativo.
Un enfoque replicable en otros contextos educativos
La experiencia desarrollada en el Colegio San Luis y San Ildefonso muestra cómo, con recursos accesibles, participación comunitaria y una mínima estructura de organización, es posible convertir cualquier espacio exterior en una herramienta de Educación para el Desarrollo.
El huerto escolar se consolida, así como un dispositivo flexible, replicable y adaptable a distintos contextos educativos, capaz de conectar el aprendizaje con los retos globales contemporáneos.
El proyecto “Cultivando Conciencia”, impulsado por la Fundación Somos Naturaleza y financiado por el Ayuntamiento de Montilla, permite seguir desarrollando estas experiencias en distintos centros educativos, fortaleciendo el papel del huerto escolar como herramienta de transformación educativa y social.