Cuando pensamos en un huerto solemos pensar en sembrar y recoger. Pero entre una cosa y otra hay mucho trabajo que no siempre se ve: quitar hierbas que vuelven a aparecer, colocar tutores, revisar los cultivos, observar cómo se comporta cada variedad, recolectar los frutos, caracterizar, extraer y conservar las semillas, retirar los cultivos que ya han terminado y preparar los siguientes.
Y hay algo más.
A veces, mientras estamos trabajando, alguien se acerca y comparte un recuerdo, una forma de cultivar, una receta o la manera en que en su casa guardaban las semillas.
Entonces también toca parar y escuchar.
Porque conservar las variedades tradicionales no consiste únicamente en guardar semillas en un tarro. También consiste en cultivarlas, conocerlas, reproducirlas y conservar los saberes que las acompañan.
Todo ese trabajo, visible e invisible, forma parte de nuestro día a día en el Banco de Semillas Comunitario de Montilla que impulsamos dentro del proyecto “Guardianes del Legado y la Biodiversidad de Montilla” en colaboración con el Ayuntamiento de Montilla.
🌿 Porque para que una semilla siga viva, hay que seguir cultivándola.
Y para que un saber no se pierda, hay que seguir compartiéndolo.







